Alfalfa: semillas peletizadas mejoran un 60% el stand de plantas

  • abril 12, 2017

El cultivo de semilla de alfalfa peletizada sembrada en otoño permite obtener stands de plantas un 60% superiores en la Zona Central de nuestro país.

La siembra de alfalfa es extensiva en Argentina por sus virtudes de alto rendimiento, su fácil cosecha y por ser soporte importante como cultivo forrajero para producción ganadera y lechera. En la inversión del productor, un 30% corresponde a la inversión en la semilla. Los precios de referencia en semillas forrajeras y alfalfa son amplios dependiendo de la variedad, especialmente si se trata de una semilla peletizada o tradicional.

Las semillas tienen un grado de latencia o reposo (GRI) que van de nivel 1 (muy largo), a nivel 11 (sin reposo), determinados por la zona (NOA, Patagonia, Pampa Húmeda y Cuyo) y variedad específica de la semilla. El costo de la semilla de alfalfa se amortigua ya que este cultivo perenne puede permanecer hasta cuatro años en pastura, lo cual reduce el costo unitario de la masa seca producida y aumenta la rentabilidad agrícola.

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¿Semilla peletizada o semilla tradicional?

Una semilla peletizada es hasta 60% más rendidora que una semilla tradicional. Por eso es fundamental hacer una compra de semillas de alfalfa certificadas e identificadas, que hará toda la diferencia en productividad al momento de la cosecha. 

En Zona Centro, los cultivos más rendidores son los que se hacen durante el otoño. Por el contrario, en la Patagonia es conveniente realizar la siembra durante la primavera, ya que el clima es más benéfico. Durante el otoño puede haber pérdida de cultivo por bajas temperaturas y heladas típicas de la Zona Sur.

La semilla de alfalfa peletizada está estructuralmente modificado para obtener un mejor stand de plantas inicial. Posee un recubrimiento higroscópico, barrera física de protección biológica y fisicoquímica que contiene calcio, magnesio, micronutrientes y polímeros.

Los beneficios de una semilla peletizada son:

  • Mejor absorción de agua para germinación más homogénea.
  • Mejor actuación de agentes fungicidas e insecticidas.
  • Permite incorporar micronutrientes de absorción inmediata al momento de germinación.
  • Neutraliza el pH del suelo por cobertura de carbonato de calcio.
  • Resultan en mejor implantación de pastura (productividad).

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Datos clave en el Cultivo de Alfalfa

Temperatura: La germinación ocurrirá desde 5 °C a 35 °C, en Zona Centro ideal entre 18 °C y 25 °C.

Suelo: Debido al pequeño tamaño de la semilla, un cultivo efectivo debe hacerse sobre un suelo previamente tratado y libre de malezas.

Humedad: El tratamiento de la superficie a cultivar debe hacerse con anticipación para que se acumule humedad. Debe haber suficiente agua en los primeros 30 cm del suelo, que proveerá el 70% de lo que absorba la planta.

Presencia de rizobios: Bacterias requeridas que se asocian a las raíces de las plantas con las que se fija el nitrógeno indispensable para el desarrollo de la planta.

Profundidad de cultivo: Promedio de 0,5 a 2 cm, o más profundo si el suelo es de textura más gruesa. Se recomienda una ligera compactación previa a la siembra y una segunda compactación posterior para acondicionamiento de humedad del suelo, en el caso de siembras con labranza convencional.

El pH ideal se ubica entre 6,5 y 7,5.

Los principales nutrientes deberían presentar concentraciones no menores a: Fósforo 30 ppm, Potasio 225 ppm, Boro 1,5 ppm, Azufre 15 ppm.

Malezas: Utilización de herbicidas específicos antes y durante el proceso de siembra.

Fertilizantes e inoculantes: Cuando la tarea se realiza en el campo, las semillas humedecidas deberán ser colocadas en el suelo y a la sombra cerca de los inoculantes en día mismo de su tratamiento y sin que éstas entren en contacto con fertilizantes ácidos.

Cantidad de semilla: Las siembras más efectivas son con 400 a 600 semillas/m2 (7 a 12 kg/ha – 9 a 10 kg/ha para semilla peletizada) en Zona Centro. Suelos más texturados requieren mayor densidad de semillas, que aumenta también la competencia entre las plantas. A los cien días de siembra, deberían lograrse 450 plantas/m2. La distancia de cultivo entre líneas suele ser de 17,5 cm a 22 cm.

Calidad física de la semilla: Las semillas de alfalfa tienen un valor cultural de 80%, y las buenas semillas de hasta 95%.

Calidad genética de la semilla: Será la variedad específica de la semilla según región y GRI -grado de latencia-. En zona Centro va mejor del GRI 6 al 8, actualmente con variaciones hasta el 10. Las variedades modificadas genéticamente en GRI 8 a 10 se hacen ver en el mercado.

Semilla peletizada: Rinde hasta 60% más que al tradicional. Su proporción de inerte es de 30-40%.

Maquinaria: La siembra directa ha demostrado ser muy eficiente si se realiza con la maquinaria adecuada. Otros métodos convencionales también producen buenos stands de plantas. Puede ser al voleo o en línea, esta última más efectiva por mayor control en profundidad, compactación de suelo y cantidad de semillas utilizadas.

Cultivos acompañantes: normalmente son el trigo, el centeno y la avena en 20 y 30 kg/ha con una distribución de entre 20 a 30 plantas/m2. Muchos ensayos presentan mejores resultados sin cultivos acompañantes. La decisión de utilizarlos o no depende de las condiciones del suelo y los objetivos productivos.

Alfalfa

Fuentes:
BASIGALUP, Daniel H. El cultivo de la alfalfa en Argentina. Buenos Aires: Ediciones INTA, 2007
www.inta.gob.ar
www.produccion-animal.com

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